Con las manos vacías y la mirada gacha.
Hay demasiado afuera, y me prepare para todo menos para mi misma. Claro, he vuelto sin mi.
Lo que aun me queda de fuerza lo usare para observar a mi padre, de quien mucho me queje pero dejarlo de amar, nunca. Aun siendo pequeños los echos, cortos los momentos, a mi me bastan y sobran para amarlo. Son acciones, es su fuerza de voluntad, su alma pura.
Mientras mi alma se mantenga pura yo viviré, y cada mañana agradeceré a Dios por la vida, por los malos momentos de los que puedo aprender a ser mejor cada día, por las personas que se van, las que llegan, las que siempre están.
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