Vamos a andar en bicicleta, aunque no sepa andar.
Es siempre una nueva aventura subirme y pedalear.
Las risas no permiten que me concentre en tomar el envión, hay cosas que son mas difíciles de lo que parecen; ahí es cuando me caigo al suelo. Y nuevamente comienzan las carcajadas...
Con concentración, con varios intentos, con paciencia, con el corazón totalmente dispuesto a el incierto porvenir empiezo a pedalear;
el paisaje empieza a moverse, el viento me rosa las mejillas rosadas de entusiasmo.
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