Esta es la historia de lo que jamas llego a ser, la historia de lo que vendra. De lo que guardamos y dejamos empolvar.
Habia una ves y no habia una ves, un valiente hombre y una bella mujercita.
Eran tiempos en los que el amor parecia ser una peste que nadie queria padecer.
En los suburvios de Buenos Aires, ella hace tiempo habia escapado de una romance arreglado, andaba vagando por ahi, buscando como empesar de nuevo, como seguir, arreglandoselas solita. El por otro lado vivia muy lejos de los suburvios, se habia ocultado ya en el campo, donde vivia como su propio dueño, donde por las noches se acostaba sobre el pasto y se perdia en la negra y estrellada noche.
Y asi fue como ellos vivian.
Hasta que se conocieron. Era una noche como todas, el se fue a tirar en el pasto, y se dio cuenta que el cielo parecia venirse abajo. Con tristesa se levanto y ya pensando en ir a acostarse, la vio. Si asi fue, la vio a lo lejos y de pasada; ella lo vio a el. Y sus ojos brillaron.
Esa noche los dos se la pasaron pensando quien era esa otra personita que habian visto. A la mañana siguiente el salio a buscarla, a ver quien era aquella desconocida, se hiso el sonso arriba de su caballo; despues de un largo galope la encontro, ella estaba de espaldas con su canasta juntando frutas para comer. Y el la observo, y recordo que era un hombre solitario, que era un hombre desprolijo y tubo miedo. Se escondio detras de un arbol, el miedo a no saber como actuar frente a ella lo atemorizo.
Pero ella ya sabia que el la buscaba, ella tambien lo buscaba y estaba ahi hace tiempo esperando atenta a escuchar sus pasos. Y seguia juntando frutas, canturreando y con la verguenza que se tiene siempre. Pero sus impulsos fueron mas fuertes, ella ya lo habia escuchado caminar, solo estaba esperando el momento, terminando de plantearlo, cuando se dio vuelta y haciendose la sabia se dirijio hacia el y por primera ves miraron de cerca. No hacia falta nada mas, se miraron tan profundamente que no necesitaban ningun drama, todo era perfecto no habia nada que se ponga en contra de lo que pasaba por sus corazones.
Fueron dias en que las palabras eran escasas, quedaban aun miradas, sonrisas y abrasos...
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